Arboles grandes y fuertes de madera preciosa. Apreciados por sus multiples bondades, nos dan sombra, oxigeno y con su mandera pueden construirse obras de gran valor.
Nuestros niños son como esos arboles recien plantados, necesitan mucho cuidado y carino para que crezcan fuertes y nos llenen con sus bondades.
Juan Carlos L., un niño de 9 años de edad que perdio a su madre cuando apenas tenia 7 años, para ayudar a la economia de su hogar este pequeno trabajaba una dura jornada, aguantando frio, calor, lluvia y hambre; limpiando vidrios de automoviles durante la luz roja en uno de los semaforos instalados en la capital. La vida de Juan Carlos dio un giro positivo cuando una trabajadora social de la comuna capitalina ofrecio, a el y a su familia, brindarle atencion en uno de los centros para niños en riesgo de calle.
Dos años han transcurrido ya, desde que Juan Carlos ingreso en este centro, en donde ademas de aprender a leer, este pequeño ha descubierto su pasion por la pintura.
Cuando sea grande quiero seguir pintando y quiero que la gente de todo el mundo pueda ver mis cuadros, comenta Juan Carlos, quien a traves del programa edil que le brindo atencion, descubrio un mundo difeente y lleno de oportunidades que le ayudaran a disfrutar de una mejor calidad de vida.
Jesus Alberto H. es uno de los niños con los que inicio el programa de Centros de Atencion para niños en Riesgo de Calle, su caso es en particular gratificante para este programa pues el pedia dinero a los transeuntes, este jovencito ahora rehabilitado, a veces robaba e incluso usaba drogas.
Jesus ahora es un adolescente con una vida muy normal, llena de suenos y deseos de superacion. Es un jovencito trabajador y estudioso, ademas de gozar de oportunidades diferentes en la actualidad, es colaborador con sus maestros y ayuda cuidando a los mas pequenos del centro, siempre protegiendolos carinosamente como si fuera su hermano mayor.
Bryan 12 años Llevo ya tres años asistiendo aqui, he aprendido a leer a escribir, tengo muchos amigos, que al igual que yo trabajabamos en la calle, pero lo mas importante es que he aprendido que valgo mucho, soy precioso y Dios me ama. Ahora estudio y lo bueno es que ya no me expongo a peligros que antes sufria en la calle. Muchas gracias por quererme tanto.